febrero 19, 2007

La Primera Semana

Y llegó el Transantiago, lo que a muchos asustaba, a otros cuantos, los desorientaba y a unos pocos nos tranquilizaba.
Preferí esperar una semana para escribir, porque sabía que no podía escribir de otra cosa que no fuera el inicio del plan; pasó San Valentín (para variar solo), y espere que toda la agitación de los primeros días se decantara para analizar realmente lo bueno y lo malo de este comienzo.
Bueno, yo por lo menos tuve la precaución de informarme bien, reconozco que tengo acceso a medios tecnológicos y comencé hace tiempo a ver los avances, por lo tanto, llegado el momento ya sabía que hacer. Hice mi primera travesía y por lo menos tuve suerte todo como se planeo.

Ahora veamos que pasó fuera de mi entorno:
  • Pocas micros, la proyección para los primeros dos días no fue buena tomando en cuenta que se ofreció pasaje gratuito, lo que aumentaría la movilización de la gente.
  • Gente pesimista, su única opinión "Malo" y al preguntar por qué: "Porque es malo" (gran imaginación).
  • Empresas descordinadas, dos empresas no cumplieron con la frecuencia prometida y ohhh, sorpresa!!!! ¿Quién es el dueño? Manuel Navarrete. ¿Suena conocido?
  • Medios de comunicación ¿Cómo ayudaron al temperamento de la gente?
Todos nos hemos expuestos a cambios, y eso es lo que nadie ve aquí. Todos querian subir a un bus y tomar asiento como siempre. Encuentro insensato que gente se queje porque deba caminar unas cuadras más por la micro, porque antes la tenía frente a su casa. ¿Y a quienes no tenían micro frente a su casa y ahora si la tienen, entoces deben reclamar porque ahora ya no van a caminar?
Insisto, si no cambiamos nuestra actitud, la culpa no va a ser de los choferes, no va a ser del gobierno, y menos de Zamorano como alegan algunos, si es por eso entonces los obreros accidentados deben demandar a "Segurito" por no protegerlos.
Es verdad que hay zonas que deben estudiarse más a fondo la movilización que tienen, pero debemos colaborar con opiniones no con críticas.
Me da pena que en vez de enorgullecernos de lo osados que fuimos por este cambio tan fuerte, nos burlemos de él.
De ser lo mismo que sintieron Gabriela Mistral y Violeta Parra cuuando ellas se expresaban y las miraban como unas raras. Una tuvo que ganar el Nobel y la otra suicidarse para que después de harto tiempo nos diesemos cuenta de lo que teniamos entre manos. Ahora, ¿Qué tiene que pasar para que nos demos cuenta de que este cambio es bueno?


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enero 27, 2007

Y se va la bolita...



Ha pasado más de un año desde que escribí mi última entrada, si lo reconozco, entre todas las cosas que tenía que hacer mi blog no era la más relevante, pero ahora he hallado nuevamente un espacio que espero sea más constante.
Bueno, ¿y la ciudad que ha hecho durante este tiempo?

Señoras y señores estamos a dos semanas de comenzar la revolución del transporte urbano de Santiago. Así es, una revolución puesto que no vamos a cambiar de colores y las calles de algunos recorridos; no amigos mios, tenemos que cambiar nuestra costumbre de una micro un pasaje y mientras menos mejor.
Recuerdo que en mi anterior entrada sobre el Transantiago, sugería a las autoridades los puerta a puerta en los sectores más modestos, aprovechar los medios e insistir con la información, parece que me escucharon, porque las cosas se estan haciendo, un poco tarde eso si pero bueno. Más vale tarde que nunca.
Sin embargo, para que las revoluciones puedan resultar se necesita un incentivo para el pueblo. Por ejemplo en la revolución francesa, el pueblo lucho no por los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, sino porque el precio de la harina subió demasiado y la monarquía no se preocupó del tema. La revolución de la aviación donde se pasó del motor a pistón y helice a la turbina, no fue para ganar un concurso de velocidad como la copa Schnneider, sino porque Europa estaba en guerra y el que tuviera la mejor arma ganaba. El insentivo para el pueblo es lo que el gobierno no ha sabido mostrar, o los medios de comunicación no los han ayudado lo suficiente. Al contrario por todos lados la opinión sobre el Transantiago, es de rotundo fracaso como todo en Chile.
Yo me pregunto, ¿Qué falta?
Si alguien tiene una idea, por favor gustoso la oigo o en este caso la leo.

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octubre 27, 2005

¿Por qué en cada cambio, buscamos la salida fácil y decimos que no nos gusta y que no sirve?



Esto me pregunto cada vez que en Santiago se hace algo positivo, especialmente en el transporte.
Claros ejemplos han sido los paraderos diferidos y el plan Transantiago, aunque también debo reconocer que hay culpa por ambos lados, para que las iniciativas pierdan apoyo y fracasen.
Cuando a la Alameda se le aplicaron los paraderos diferidos según los recorridos para una mejor circulacion de los buses, el plan no se prolongó por mas de unos años, porque la gente y los conductores no fueron lo suficientemente educados en el seguimiento de las instrucciones. No hubo coordinacion del MTT con el municipio para brindar a Carabineros la capacidad de multar a los infractores (pasajeros y conductores).
Finalmente despues de un par de años de implemenado el plan, nadie hace el intento de buscar su parada porque el plan no se siguió extendiendo por el resto de la ciudad; grandes ejes de la ciudad continúan con paradas únicas por lo que no existe un "lenguaje común" para movilizarse en bus, el plan fracasó por falta de apoyo del gobierno metropolitano y de la sociedad, (aunque es el primer actor quien debe velar por educar a los ciudadanos mediante los metodos adecuados).
Si las paradas se hubieran extendido por todo Santiago:
  • ¿La gente, seguiría reclamando porque "Hay que caminar una o dos cuadras más por el bus correspondiente?
  • ¿Alegaría porque "No entiende en que parada le toca esperar"?
Ahora es el turno del Transantiago, hagamos que las cosas sean mejores pero de la mejor manera, no digamos estupideces como las que oí de gente "Que ahora prefería los buses amarillos", ya que les aseguro que eran los primeros que gemían para que "Saquen luego a esa mafia de animales asesinos al volante" como consideraban a los choferes antiguos. Me río porque ahora dicen que los buses son lentos, y como no lo van a ser si en las arterias donde lo son, (a parte de la Alameda), no recorren más de 100 metros sin tener que detenerse nuevamente. Son tan estúpidos y cobardes que no tienen el valor de reclamarle a la gente que sube por atrás y sin pagar, o los que botan basura al piso, siendo que nos instan a cuidar los buses, damos vuelta la cara y nos hacemos los locos.Flojos, deben entender lo que viene, pregunten, en vez de decir no me gusto (son como guaguas escupiendo la comida porque quieren papilla).
Pero no todo es culpa de los santiaguinos de a pie,es ahora cuando ellos ya deberían haber conocido unas paradas diferidas en todo Santiago, saber por ejemplo que cada zona de Santiago tiene un color, y solamente en el paradero de ese color se detienen los buses que van a esa zona. Sin embargo, como ahora tenemos choferes bien educados, es obvio que al detenerse en cada paradero que se lo soliciten, eso hace más lentos los buses.
Critíco a las autoridades, porque ellos no informaron a todos, nos informaron a los que tenemos una educación que nos hace comprender la Internet. "Claro, si todo está en www.transantiago.cl", pero:
  • ¿Cómo le digo eso al trabajador de todos los días, y a la señora que viaja por otros motivos?
Saben que solamente los diarios debido a la capacidad de permancia del papel con la información, permite digerir los cambios, o una campaña puerta a puerta, pero no en el barrio alto sino que en donde se usa el bus, donde la gente no puede pagar el auto a diario.
Eso es acercarse y entender el problema.

Por Favor, cuidemos esta revolución del transporte y llevemos a Santiago a una verdadera categoría de ciudad agradable.

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